Alimentación y TEA

Dra. Rebeca Venegas – Nutricionista
Alimentación y TEA

Nutricionista y asesora nutricional de productos Dos Pinos 

Alimentación y TEA 

El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo de origen neurobiológico y con inicio en la infancia, que afecta la comunicación y desenvolvimiento social y donde se presentan actividades e intereses repetitivos y restrictivos en todos los aspectos de la vida diaria, incluyendo la alimentación (6).  

Según la OMS, uno de cada 160 niños presenta TEA y aunque los síntomas deben estar presentes desde la infancia temprana, pueden no manifestarse hasta que sus limitaciones impidan las exigencias sociales, es por esto que, al ser un padecimiento de evolución crónica, afecta tanto a niños como adultos y a pesar de no tener cura, la detección y atención temprana permite mejorar la calidad de vida (6).  

El eje microbiota- intestino – cerebro, es uno de los aspectos más mencionados cuando se relaciona la alimentación y el trastorno del espectro autista. Lo anterior, tiene que ver con la comunicación y sinergia que tiene el tracto intestinal con las señales cerebrales tanto a nivel positivo como a nivel negativo cuando hay alteraciones en la microbiota, también llamada disbiosis (8).  

Diversos estudios han demostrado como la disbiosis puede causar afectaciones tales como enfermedad de Crohn, colitis y enfermedades neurológicas; en el caso de pacientes con TEA, se ha observado, además de alteraciones psiquiátricas, padecimientos como: enterocolitis asociada al autismo, estreñimiento, diarrea y distensión abdominal, padecimientos que a su vez afectan más la microbiota, creando un círculo vicioso en el eje microbiota-intestino-cerebro (8). 

A la hora de buscar razones fisiológicas y patológicas para la disbiosis en pacientes con TEA, se considera más relevante la baja diversidad de microorganismos de la microbiota y no cepas específicas como las causantes de esta alteración (9). 

Una baja variedad de bacterias beneficiosas significa un debilitamiento de la barrera intestinal lo que puede propiciar más permeabilidad ante agentes patógenos. Dentro de las causas de esta alteración en la microbiota se puede mencionar: dieta menos diversa por los gustos restrictivos o evitativos, alergias alimentarias, infecciones por levaduras y hongos, lo que requiere el uso de antibióticos que a su vez afecta más las bacterias intestinales como las bifidobacterias o lactobacillus, esto último puede causar confusión, hiperactividad, falta de concentración e irritabilidad. El aumento de levaduras (cándida) puede producir interferencias en la neurotransmisión por sus efectos neurotóxicos (4).  

Las relaciones entre el desarrollo del cerebro, la ingesta dietética y la diversidad de la microbiota durante el crecimiento, aún no se comprenden bien, lo que hace que las alteraciones en estas vías que contribuyen al desarrollo de TEA no se puedan identificar fácilmente. Los primeros 5 años de vida se caracterizan por un rápido crecimiento del cerebro y procesos de neurodesarrollo celular. Durante el mismo período, las exposiciones de alimentos cambian de leche materna y fórmula exclusivamente, a la introducción de alimentos complementarios y el desarrollo de opciones alimentarias independientes. Estos cambios en la dieta, tal vez insuficientes en fibra dietética y probióticos, también se han relacionado con un cambio en la microbiota donde la mayor predominancia de bifidobacterias usual a esta edad, se transforma en una composición más parecida a la de un adulto (3). 

Diversos estudios han analizado algunas restricciones en la dieta y su efecto en el comportamiento de los niños con TEA, sobre todo de gluten y caseína (gluteomorfina y caseomorfina) debido a que podrían no ser digeridas por completo, generando péptidos que pueden actuar como opioide alterando el metabolismo celular, hormonal y neurotransmisores (7).  

Otra dieta en consideración es la cetogénica ya que los cuerpos cetónicos podrían tener efectos neuroprotectores, reduciendo el estrés oxidativo, disminuyendo también la muerte neuronal y promoviendo la inhibición del mTOR lo que podría disminuir las convulsiones. (5).  

En el caso de la restricción de gluten y caseína, en diversos estudios donde se han observado resultados favorables para pacientes con TEA, siempre se incluye el manejo de una dieta cetogénica, por lo que puede que la efectividad se deba al conjunto de modificaciones dietéticas y no a una restricción por si sola (5).  

Por la permeabilidad intestinal y la disbiosis que normalmente presentan los pacientes con TEA, sería conveniente considerar la inclusión de productos de más fácil digestión y absorción como es el caso de leche con beta caseína A2 que previene la activación de receptores opiodes, acompañado de alimentos fuente de probióticos para contrarrestar las alteraciones en la microbiota y prevenir mayores alteraciones neurológicas y digestivas.  

Bibliografía

  1. Checa-Ros, A., Jeréz-Calero, A., Molina-Carballo, A., Campoy, C., & Muñoz-Hoyos, A. (2021). Current evidence on the role of the gut microbiome in ADHD pathophysiology and therapeutic implications. In Nutrients (Vol. 13, Issue 1, pp. 1–32). MDPI AG. https://doi.org/10.3390/nu13010249 
  2. Jarmołowska, B., Bukało, M., Fiedorowicz, E., Cieślińska, A., Kordulewska, N. K., Moszyńska, M., Świątecki, A., & Kostyra, E. (2019). Role of milk-derived opioid peptides and proline dipeptidyl peptidase-4 in autism spectrum disorders. Nutrients, 11(1). https://doi.org/10.3390/nu11010087 
  3. Johnson, A. J., & Howell, B. R. (2021). Dietary diversity contributes to microbiome associations in autism. Cell Metabolism, 33, 2311–2313. https://doi.org/10.1080/03007995.2021 
  4. Mirielys Pérez Gutiérrez, L., Mayda, Perurena, R., Martínez, G., & Ii, M. (2018). Nuevos aportes desde la microbiología para entender el autismo. New contributions from the microbiology in order to understand the autism. http://revistaamc.sld.cu/  
  5. Li, Q., Liang, J., Fu, N., Han, Y., & Qin, J. (2021). A Ketogenic Diet and the Treatment of Autism Spectrum Disorder. In Frontiers in Pediatrics (Vol. 9). Frontiers Media S.A. https://doi.org/10.3389/fped.2021.650624 
  6. Reviriego Rodrigo E, Bayón Yusta JC, Gutiérrez Iglesias A, Galnares-Cordero L. (2022). Trastornos del Espectro Autista: evidencia científica sobre la detección, el diagnóstico y el tratamiento. Ministerio de Sanidad. Servicio de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco. Informes de Evaluación de Tecnologías Sanitarias: OSTEBA 
  7. Sánchez, K. A., Ledesma, B., Garza Sepúlveda, V., Cuellar Robles, G., Zamora, M., & Sánchez Peña, L. (2018). Intervención Nutricional con Omega 3 Artículo Original Revista de Salud Pública y Nutrición (Vol. 17). 
  8. Sivamaruthi, B. S., Suganthy, N., Kesika, P., & Chaiyasut, C. (2020). The role of microbiome, dietary supplements, and probiotics in autism spectrum disorder. In International Journal of Environmental Research and Public Health (Vol. 17, Issue 8). MDPI AG. https://doi.org/10.3390/ijerph17082647 
  9. Yap, C. X., Henders, A. K., Alvares, G. A., Wood, D. L. A., Krause, L., Tyson, G. W., Restuadi, R., Wallace, L., McLaren, T., Hansell, N. K., Cleary, D., Grove, R., Hafekost, C., Harun, A., Holdsworth, H., Jellett, R., Khan, F., Lawson, L. P., Leslie, J., … Gratten, J. (2021). Autism-related dietary preferences mediate autism-gut microbiome associations. Cell, 184(24), 5916-5931.e17. https://doi.org/10.1016/j.cell.2021.10.015