Lácteos y prevención de la obesidad
- Fecha de publicación:
Profesional: Dr. Rodrigo Valenzuela, Nutricionista
Nutricionista, Magister y Doctor en Nutrición y Alimentos. Profesor, Departamento de Nutrición, Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
Lácteos y prevención de la obesidad
El consumo de productos lácteos se recomienda en la mayoría de las guías alimentarias en el mundo, destacándose siempre que estos forman parte de una dieta saludable (1). Respecto a los lácteos, la leche, el yogurt y el queso se reconocen ampliamente como alimentos nutritivos y saludables que aportan proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo, vitaminas del complejo B, vitamina D y A, ácidos grasos, hidratos de carbono y agua. Estos antecedentes han sido la base para definir a los lácteos como una matriz alimentaria fundamental para la nutrición y la salud humana (2).
De forma creciente, en los últimos 20 años se han publicado diversos estudios (especialmente metaanálisis) que han demostrado que la ingesta de lácteos se asocia con un menor riesgo de desarrollar obesidad tanto en niños como en adultos (3). Los efectos protectores producidos por los lácteos frente a la obesidad han despertado particular interés en investigadores y profesionales de la nutrición y la salud y se pueden sustentar en dos pilares: i) lácteos y mejor calidad de la dieta y ii) efectos directos de los componentes lácteos en el organismo (3,4). Principalmente se ha observado una asociación inversa entre consumo de lácteos y riesgo de sobrepeso y obesidad (5) y es importante indicar que la ingesta de lácteos (leche, yogurt y queso) independientemente del contenido de grasa se ha asociado a una menor ganancia de peso corporal (6).
En relación con lácteos específicos, sobre el consumo de leche y la ganancia de peso corporal se ha observado una relación dosis-respuesta negativa, destaca el papel de la leche entera ya que generaría mayor saciedad y menor ingesta de energía por lo que es valioso recomendar la ingesta diaria de una o dos porciones (200 mL). Los efectos serían más claros en el desayuno, dado que su consumo produciría mayor saciedad y menor consumo de alimentos de alta densidad energética, en niños (3,5).
Por otro lado, el yogurt (lácteo fermentado) también ha demostrado efectos protectores para prevenir la ganancia de peso corporal (especialmente la masa grasa), estableciéndose que desde los 50g de yogurt ingerido al día, se reduce significativamente la ganancia de peso corporal (3). Al evaluar el efecto del queso sobre el peso corporal, se ha identificado que consumir diariamente 30g, no genera un aumento en el peso corporal (3,4).
Para lograr comprender los efectos anti-obesogénicos generados por los lácteos, se han propuesto múltiples mecanismos asociados a sus nutrientes o compuestos bioactivos específicos. Destacan como los principales: el calcio y la proteína de suero, además del ácido linoleico conjugado (CLA), los ácidos grasos de cadena media (AGCM) y las modificaciones beneficiosas de la microbiota intestinal que ofrecen los probióticos lácteos (6). Por ejemplo, la interacción del calcio, CLA y AGCM presentes en los lácteos producen: i) menor absorción de lípidos en el intestino, ii) mayor lipolisis, beta-oxidación y termogénesis, iii) menor adipogénesis y lipogénesis, y iv) una menor ingesta de energía. Las proteínas del suero lácteo por su parte generan: i) conservación de la masa muscular y ii) mayor saciedad. Mientras que los probióticos lácteos al modificar positivamente la microbiota intestinal logran disminuir procesos lipogénicos que repercuten tanto en el intestino como en otros órganos tales como el hígado (3,5,6,7).
Un punto destacable sobre los beneficios que presentan los lácteos para lograr una menor ganancia de peso corporal es, cómo estos alimentos forman parte de una dieta saludable. Diversos estudios han demostrado que, a mayor consumo de lácteos, mejora la calidad de la dieta en todos los grupos de edad (6,7). En el caso de los niños y adolescentes, el efecto protector de los lácteos al mejorar la calidad de la dieta y disminuir el riesgo de obesidad es más evidente y significativo. Para lo cual las intervenciones dietarias deben promover la ingesta de lácteos diariamente, recomendando entre 2 a 3 porciones por día e incluyendo el desayuno, colaciones, almuerzo y cena (3,5,6,7).

En conclusión, es posible informar que la ingesta diaria de lácteos (2 a 3 porciones) al día mejora significativamente la calidad de la dieta y disminuye el riesgo de obesidad en niños y adultos. Cabe mencionar que los lácteos independientemente del contenido de grasa, generarían efectos beneficiosos.
Referencias:
- McGuire S. U.S. Department of Agriculture and U.S. Department of Health and Human Services, Dietary Guidelines for Americans, 2010 (7th Edition), U.S. Government Printing Office, Washington, DC (2011), pp. 293-294. 2011 Adv Nutr 2(3)
- Mulet-Cabero AI, et al. The Dairy Matrix: Its Importance, Definition, and Current Application in the Context of Nutrition and Health. Nutrients. 2024;16(17):2908.
- Feng Y, et al. Consumption of Dairy Products and the Risk of Overweight or Obesity, Hypertension, and Type 2 Diabetes Mellitus: A Dose-Response Meta-Analysis and Systematic Review of Cohort Studies. Adv Nutr. 2022;13(6):2165-2179.
- Mozaffarian D. Dietary and Policy Priorities for Cardiovascular Disease, Diabetes, and Obesity: A Comprehensive Review. Circulation. 2016;133(2):187-225.
- Babio N, et al. Total dairy consumption in relation to overweight and obesity in children and adolescents: A systematic review and meta-analysis. Obes Rev. 2022;23 Suppl 1:e13400.
- Hashemi Javaheri FS, et al. The effect of fermented dairy intake and abdominal obesity in adults: a systematic review and dose-response meta-analysis of cohort studies. Eat Weight Disord. 2025;30(1):23.
- Lu L, et al. Long-term association between dairy consumption and risk of childhood obesity: a systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies. Eur J Clin Nutr. 2016;70(4):414-23.